Obra De Jesús Nazareno de Nerva


“Almas enamoradas de Cristo, grabando en nuestras almas la imagen del Divino Nazareno”.


“Llevar un poco de consuelo a las almas atribuladas, para que éstas, agradecidas, vuelvan sus ojos a Dios y lo amen y se conviertan”.


“Estamos dedicadas totalmente a la asistencia corporal y espiritual de nuestras ancianas acogidas, con el deseo de que nuestra casa tenga para ellas sabor de hogar”.


(Del "Origen de la Obra de Jesús Nazareno" de la Madre Luisa, obra escrita por encargo del Obispo Mons. Pedro Cantero Cuadrado).


"Consiste esta Obra en una comunidad de Hermanas en la que se juntan la vida contemplativa y la vida activa.

Se proponen, como fin primario y principal, buscar sin cesar la mayor honra de Dios y la santificación de sus miembros mediante la guarda de los tres votos simples de Obediencia, Castidad y Pobreza, y por la observancia fiel de sus Estatutos.

Y como fin secundario promover, con el auxilio de la Divina Gracia, la salvación de las almas, principalmente en las clases menesterosas, por medio del ejercicio de la caridad con el prójimo".


(Del "Tríptico" de Madre Luisa).


Tríptico

D. Juan Ordóñez solicitó a la Madre Luisa que escribiese un tríptico resumiendo el carisma de la Obra de Jesús Nazareno. Este fue el resultado, aunque en aquel momento no llegó a editarse ni se divulgó.

Accede aquí al texto completo. 

INTRODUCCIÓN DE LOS TESTIMONIOS DE LA COMUNIDAD


Conscientes, después de la muerte de la Madre Luisa, del gran caudal espiritual que había quedado en nuestras manos, y por otra parte teniendo nosotras una vida tan escondida, estábamos preocupadas por la manera de darlo a conocer. Así nos ha parecido mejor dejarlo por escrito y que el Espíritu Santo, en el momento y de la manera que quiera lo dé a conocer.
Podríamos resumir el Carisma de la Madre como un “buscar en todo la Mayor Honra y Gloria de Dios y reparar las ingratitudes, injusticias,indiferencia y olvidos del mundo para con Dios”.

Es un mensaje a la humanidad doliente, para que la gente que sufre no lo haga en soledad ni desesperación, sino que unan sus sufrimientos a los de Jesús Nazareno. Él espera que la gente se acerque a Él, piense en Él,confíe en Él. Quiere ayudar, Él mismo, a través de la Eucaristía, a las personas que sufren, confortándolas y haciéndolas fuertes ante el dolor.

Este es el mensaje: Jesús nos quiere, Jesús quiere sufrir con nosotros, Jesús quiere ayudarnos, para que, unidos a Él, el mundo comprenda el bondadoso rostro de Dios y no se escandalice ante los sufrimientos y los males del mundo.

Hemos escrito doce testimonios, con los siguientes temas: el sufrimiento, preparar para el Cielo, la Stma. Trinidad, la Virgen, la Eucaristía, la humildad, la pobreza, la modestia, la paciencia y mansedumbre, el perdón, la caridad y Cristo Rey.


Testimonio de la Comunidad (I): El sufrimiento

Ante una enferma: “Sufría con ella, lloraba con ella, y a veces, comprendiendo el valor redentor del dolor…creo que la envidié sinceramente".
Creo que es un sentimiento general de repulsa lo que siente todo el mundo ante el sufrimiento. Es algo que nadie se puede quitar de encima, nos levantamos cada mañana y lo sentimos y presentimos a nuestro alrededor. Luchamos por quitárnoslo de encima, y cuando no podemos, lo toleramos de mala gana. La gente incluso prefiere matar a la gente para quitar el sufrimiento.
Pues cuando alguien lee el principio de este escrito: "Sufría con ella… y creo que la envidié sinceramente”, y cuando además se ha vivido al lado de esta persona y sabe que lo que dice es totalmente cierto, y que además 


esta persona lo ha trasmitido a su alrededor, y que ha habido personas que, por ella, lo han experimentado de esta manera, se llega a la conclusión de que el camino marcado por la Madre Luisa tras la huella de Jesús Nazareno cayéndose y levantándose, a oscuras, en completa soledad, olvidado y despreciado de todos, es el camino de la realeza de Jesucristo, el poder sobre las pasiones y todos los males del mundo.
Y la manera fácil de seguir este Camino es “Vivir unidos a Jesús Nazareno, debemos amarlo con todas nuestras fuerzas… acompañarlo de forma especial… Él se conforma con poco…
Mensaje espectacular que lanza la Madre Luisa a la humanidad doliente: En Jesús Nazareno la fortaleza, la seguridad, la alegría, la esperanza….

Testimonio de la Comunidad (II): preparar para el Cielo

Siempre estuvo en el corazón de la Madre el preparar a los enfermos para el momento de la muerte. Esta es una de las aportaciones más grandes en el carisma de la Madre.
El llegar a comprender el valor redentor del sufrimiento, vivido al lado de Jesús Nazareno, la hizo envidiar el sufrimiento ajeno. Esta aceptación producía una paz en su alma que se derramaba sobre los demás, hizo que las ancianas que han vivido en esta Casa murieran en paz.
Realmente es lo más importante para un moribundo, estar en paz, no rodeado de comodidades y de familiares y de innumerables cosas buenas más, no, lo importante es que estén en paz con Dios.

Nos decía la hija de una anciana que no entendía el cambio que había dado su madre, una persona con carácter muy fuerte, peleando siempre con todo el mundo y no dejando vivir a nadie. Y ahora, sin precisar tratamiento, su expresión fue “como si la hubieran rociado de agua bendita”. Esta serenidad en los moribundos repercute en los familiares uniéndolos entre sí. Y esta es la mejor preparación para una buena muerte. 
Esta es la impronta que la Madre nos ha dejado, el sentirnos siempre inclinadas a atender a los más desfavorecidos, aunque sean grandes sufrimientos en nuestras vidas, y vivir todo esto con gran paz y alegría.


Testimonio de la Comunidad (III): La Stma. Trinidad

Mantuvo la Madre unas relaciones profundísimas y personalísimas con cada una de las Personas de la Santísima Trinidad.

Con el Padre: nos decía (en intimidad) muchas veces, que ella quería mucho al Padre, llegaba a decir estoy como loca con el Padre, y esta relación, con la Primera Persona de la Santísima Trinidad, la hizo ser un reflejo de la Bondad Divina. Llegó a ser su reflejo, su mirada, su voz, sus palabras, su continente… todo llegó a ser en ella reflejo de la bondad del Padre, y cada persona se sentía amada por ella, como cada persona puede ser amada por Dios.

Con el Hijo: fue el guía de su vida, su única luz, su fortaleza, su única imagen a seguir, por Él lo superó todo, una vida llena de sacrificios y privaciones, dedicando todos sus esfuerzos a los más débiles. Mirando siempre la Bendita Imagen del Nazareno llegó a sentir verdadera predilección por todas las debilidades humanas.

Con el Espíritu Santo: siempre estuvo unida a Él, lo invocaba en todas las acciones que emprendía, se lamentaba y dolía de la indiferencia general del mundo, hacia la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, y trataba de reparar esta situación, con fervientes oraciones diarias. Durante toda su vida   preparó con mucho fervor la novena de Pentecostés.
Rezaba diariamente el Trisagio a la Santísima Trinidad a las tres de la madrugada, porque decía que a estas horas se pecaba mucho y ella quería
reparar. El rezo diario de esta oración nos lo ha dejado en nuestras Reglas de régimen interno.

Todas hemos sido testigos de estas cosas, y hemos participado de estas vivencias, que nos han enriquecido espiritualmente y que han sido la causa de que sacara, de nosotras y de todas las personas con las que se relacionaba, lo mejor de sí mismas. 

Testimonio de la Comunidad (IV): La Virgen

¿Cómo se podría expresar con palabras, sin dañar el contenido de una relación tan profunda entre una Madre y una Hija? Si pensamos en relaciones normales entre madres e hijas la imagen queda muy desvirtuada. No, este contacto es mucho más profundo, afecta a las profundidades de las almas, donde dos personas llegan a fundirse. Esto creemos es algo más cercano a lo que queremos transcribir.

Cuánto amor sintió la Madre Luisa por su Madre del Cielo, cómo llegó a ser un reflejo de Ella, compartía sus gustos, sus sufrimientos, sus desvelos, la tenía presente siempre invocándola constantemente, qué legado nos dejó tan bueno con el rezo diario de las tres partes del Rosario, cómo fue fiel a esta práctica hasta el final de sus días, cuando rezaba las cuatro partes del Rosario y si por motivos de enfermedad no podí