Sin prevenir el juicio de la Iglesia, hemos comenzado a recoger los favores recibidos por intercesión de la Madre Luisa, como testimonio de la fama de santidad que va acompañando su recuerdo.

Tres favores pedidos a Luisa por Rosa Victoria Dominguez Delgado


1º. Por intercesión de la Madre Luisa Sosa Fontenla he pedido por el marido de mi
prima, que quedó en paro desde hace un mes, y rápidamente lo colocaron en otra
empresa en la que trabajaba antes, en Huelva.

2º. Tras unas pruebas, le detectan a mi marido una arritmia y deciden tratarla con un
“Chispazo”. Entre los medicamentos y la fuerza de la oración, encomendándolo a
Madre Luisa Sosa Fontenla, cuando fueron a darle el “chispazo”, milagrosamente había
desaparecido la arritmia.
Posteriormente, al desaparecer la arritmia, ha sido operado de una hernia umbilical y
hasta ahora ha salido todo bien. También ha sido por la oración y la intercesión de
Madre Luisa Sosa Fontenla.

3º. Por intercesión de Madre Luisa Sosa Fontenla, he pedido por el marido de mi prima,
que fue trasladado injustamente a Tarragona, porque querían que se marchase de la
empresa. Total, se fue a Tarragona, pero enseguida llegaron a un acuerdo, no dándole
lo que le pertenecía, pero sí llegando a un acuerdo.

Nerva, 25 julio de 2019

Favor narrado por Remedios Carballar Nieto

A los pocos días de morir la Madre Luisa fui a la Casa para ver a mi amiga Julita, sobrina de la Madre. Como no podía ser de otra manera, nuestra conversación versó sobre su tía. Recuerdo que me dijo Julita: “te enseño una foto muy bonita de ella”. Entonces se levantó y fue a buscarla. En ese momento me suena el móvil, llega Julita y me da la foto; mientras, me van diciendo, a través del móvil, que me puedo incorporar a trabajar en Riotinto-Fruit. Llevaba dos años esperando esta llamada y al recibirla en ese momento, no puedo dejar de pensar que ha sido un favor de la Madre Luisa. Así se lo dije a mi amiga y quedamos las dos muy impresionadas. 

(Enero 2018)

Favor narrado por Mª Minerva Álamo Culebra 

Quiero redactar  mi testimonio para que quede constancia de lo que la Madre Luisa obró conmigo. 
El día 27 de noviembre a las 16:00 horas me llamó mi hija y me dijo que venía del hospital, que le habían tenido que poner una vía con suero y medicación. Además había estado ingresada 4 horas, y le habían diagnosticado gastroenteritis aguda vírica. 
Le recomendaron que estuviera en cama unos tres días, que era un virus. La tarde la pasó muy mal con fiebre y estuve hablando con ella hasta que se durmió, serían las 18:00 horas aproximadamente. 
A las 22:00 horas no me llamaba y yo estaba muy preocupada, tampoco la quería llamar por si la despertaba. 
Debo decir que esa misma tarde yo había estado viendo la Misa en conmemoración de la Madre Luisa y pude ver el testimonio de una señora que contaba cómo se había obrado con ella. Así que acordándome de ese testimonio me encomendé a la Madre y le pedí que por favor pusiera buena a mi niña y también le pedí que por favor mi hija me llamase pronto para saber de ella. 
Fue encomendarme y al minuto llamó mi hija diciendo que se encontraba mejor, al día siguiente aunque no fue a trabajar no tuvo fiebre ni estuvo mala. 
También he de decir que yo no tengo contacto frecuente con las Hermanas, pero esa misma noche, justo antes de que me llamase mi hija, recibí un whatsapp de la Hermana Inmaculada, muy cariñoso mandándome muchos besos. 
Un mes después vi a la Hermana y le conté lo sucedido y ella me dijo que no se acordaba del mensaje que me había enviado y que era rarísimo que ella escribiera tan tarde. He aquí mi testimonio.

(27 de noviembre de 2019)

Favor narrado por la anciana Dolores Mateo Jiménez  

“El día 28 de enero de 2019 llegué al hospital de Riotinto, para que me vieran en la consulta de hematología, pues tengo un linfoma. Yo estaba muy asustada, tanto que pasé toda la noche
sin dormir.
Yo pedía que no me hicieran cosas raras y que hubiera una medicina que me curara. Estaba asustadísima. Estando así, de repente me acordé de la Madre Luisa y en ese momento sentí un
descanso, una tranquilidad inexplicable. Ya no siento miedo y no me lo puedo creer.
A mí misma me extrañó el que me acordara en ese momento de la Madre, porque yo siempre me he encomendado hasta ahora a la Madre Rafaela, y yo no conocía personalmente a la
Madre Luisa. 
Cuando llegué a casa no paraba de decirle a todo el mundo: ¡qué cosa tan grande me ha pasado!! Lo contaba una y otra vez, y les decía: “entré en la consulta, y ya no tenía
miedo”.

Nota aclaratoria:
Este testimonio es de una de las últimas ancianas que han ingresado en esta casa cuando aún vivía la Madre, pero Dolores no la pudo conocer personalmente porque ya, por su debilidad,
no podía bajar a estar con las ancianas.
Dolores padece una enfermedad muy grave, y ella se está dando cuenta de que se va a morir. Efectivamente, cuando llegó del Hospital a casa ese día, no paraba de decir: ¡qué cosa tan
grande me ha pasado! Y repitió esta historia durante todo el día, a las mismas personas, varias veces. Por la noche decía: estoy tan tranquila que, esta tarde he dormido un rato.
Después de varios días le sigue dando las gracias a la Madre Luisa en el cuadro que tienen de ella en la sala de estar, y sigue diciendo: pase lo que pase, yo ya estoy tranquila.
Esta anciana, sin saberlo, ha sido partícipe del carisma de la Madre Luisa, de aceptación del sufrimiento. No pide la curación, sino la aceptación de la voluntad de Dios, y de Él le viene la
fuerza.
Nos ha hecho mucha impresión el pensar que la Madre, desde el cielo, sigue protegiendo de una manera especial a sus ancianitas.
Por cierto, esta anciana sigue estable, a pesar de no estar sometida a tratamientos específicos del cáncer.

22 agosto de 2019